¿Cómo decantar un vino antiguo? La guía del sumiller

por Didier frayssou
 

¿Cómo decantar un vino viejo? La guía del sumiller

¿Acaba de sacar de su bodega una botella de Burdeos de los años 90 o un vino de Borgoña de más de veinte años? Antes de descorcharla, hay un paso crucial: la decantación. Este gesto de sumiller puede marcar la diferencia entre una cata memorable y una botella irremediablemente arruinada.

 

Recuerde:  

  • Decantación ≠ aireación en decantador: la decantación sirve para separar los sedimentos de un vino viejo, mientras que la aireación en decantador busca oxigenar los vinos jóvenes.

  • Un gesto delicado y preciso: trasvase lentamente, sin agitar, y utilice una fuente de luz para detenerse en cuanto aparezcan los sedimentos.

  • Hágalo justo antes de servir: cuanto más viejo sea el vino, menos tiempo debe transcurrir entre la decantación y el servicio; en el caso de anadas muy antiguas, debe servirse inmediatamente.

  • Vinos a los que se aplica: en general, grandes tintos de guarda (Burdeos, Borgoña, Ródano) de 15 a 20 años o más que presentan sedimentos.

  • Error que debe evitar a toda costa: una oxigenación excesiva puede «matar» un vino viejo en pocos minutos; es mejor decantarlo demasiado tarde que demasiado pronto.

 

¿En qué consiste la decantación de un vino viejo?

La decantación consiste en trasvasar delicadamente el contenido de una botella de vino envejecido a un decantador, con el único fin de separar el vino limpio de sus sedimentos naturales. Etimológicamente, el verbo «decantar» procede del latín canthus, el borde o reborde de un recipiente, una imagen que ilustra perfectamente ese paso decisivo de la boca de la botella al decantador.

Estos sedimentos se deben a un fenómeno natural llamado precipitación fenólica: con el tiempo, los taninos y los pigmentos se combinan y forman partículas insolubles que caen al fondo de la botella. Este proceso natural contribuye a suavizar los taninos, pero deja un residuo que, si llegara a la copa, aportaría un sabor amargo y astringente muy desagradable.

La decantación es, por tanto, una operación de separación, no de oxigenación. Ahí reside toda su sutileza.

 

Decantación frente a aireación en decantador: una distinción fundamental

Estos dos términos suelen confundirse. Sin embargo, no tienen el mismo objetivo, ni emplean la misma técnica, ni se aplican a los mismos vinos.

 

 

Decantación

Aireación en decantador

Objetivo

Separar los sedimentos

Airear y oxigenar

Vinos a los que se aplica

Vinos viejos (más de 15 años)

Vinos jóvenes y tánicos

Contacto con el aire

Mínimo; debe evitarse

Buscado y prolongado

Forma del decantador

Cuello estrecho, base reducida

Base ancha y abierta

Momento

Justo antes de servir

Entre 1 y 4 horas antes

Procedimiento

Lento, milimétrico

Puede ser más vivo

 

Recuerde: un Burdeos viejo o un gran vino de Borgoña se decanta; un Côtes-du-Rhône de 3 años se airea en decantador. Un vino muy viejo solo tolera una oxigenación mínima: cualquier exceso de aire puede hacerle perder en pocos minutos el delicado equilibrio de sus aromas.

 

¿Por qué hay que decantar un vino viejo?

1. Eliminar los sedimentos para preservar el placer de la cata

Los sedimentos de las botellas viejas no son peligrosos, pero resultan muy desagradables en boca: sabor áspero, textura granulosa y regusto amargo. Al separar el vino de estos residuos tánicos, la decantación permite que cada copa tenga una limpidez y una pureza perfectas.

2. Liberar los aromas apagados

Tras años de reposo en la bodega, una gran anada necesita despertar ligeramente. El simple hecho de trasvasarla a un decantador de cuello estrecho le aporta una oxigenación mínima, justo la necesaria para que sus aromas complejos (cuero, sotobosque, especias, frutas confitadas) se expresen plenamente.

3. Eliminar los posibles olores de reducción

Un vino que ha permanecido mucho tiempo encerrado en su botella puede presentar una ligera reducción (olor a azufre o a cerrado). La decantación le permite «despertar» poco a poco y disipar esas notas fugaces antes de servirlo.

 

¿Qué vinos conviene decantar?

Los vinos que conviene decantar sin falta

La decantación está indicada principalmente para los vinos tintos viejos que han desarrollado sedimentos visibles:

•       Los grandes vinos de Burdeos (Médoc, Saint-Émilion, Pomerol) de 15 a 20 años o más

•       Los vinos de guarda de Borgoña (Gevrey-Chambertin, Chambolle-Musigny, Pommard) de 15 a 20 años o más

•       Los vinos del Ródano (Hermitage, Côte-Rôtie, Châteauneuf-du-Pape) que han alcanzado la madurez

•       Los vinos sin filtrar, sea cual sea su edad, si presentan sedimentos

 

Los vinos que no deben decantarse

•       Los vinos muy viejos (30 años o más): decántelos solo si hay sedimentos visibles y justo antes de servirlos

•       Los vinos de aromas delicados y volátiles: no merece la pena correr el riesgo si apenas hay sedimentos

•       Los vinos blancos: la decantación rara vez les beneficia

•       Los champagnes y vinos espumosos: la decantación les haría perder su efervescencia

 

Consejo de Vins & Millésimes: si tiene dudas, pruebe siempre el vino antes de decidir si lo decanta. Un vino frágil sin sedimentos apreciables puede servirse perfectamente directamente de la botella.

 

El material imprescindible para decantar un vino viejo

El decantador: Elija uno de cuello estrecho y base reducida, que limite la superficie de contacto entre el vino y el aire. Enjuáguelo previamente con un poco de vino para asegurarse de que esté limpio y no tenga olores.

Una fuente de luz: La técnica tradicional utiliza una vela: su suave llama permite ver a través del cuello de la botella cómo se acercan poco a poco las partículas de sedimento. Si no dispone de una, la luz de su teléfono también funciona muy bien.

Un sacacorchos de calidad: Para abrir la botella con las mínimas vibraciones y sin romper el corcho. Retire por completo la cápsula.

Un colador fino y un embudo (opcionales): Si los sedimentos son especialmente abundantes o hay fragmentos de corcho.

 

Cómo decantar un vino viejo: guía paso a paso

Paso 1: Preparar la botella (entre 24 y 48 h antes)

Coloque la botella en posición vertical en su bodega desde el día anterior, o incluso 48 horas antes si se trata de anadas muy antiguas. Esta posición permite que los sedimentos se deslicen lentamente hacia el fondo de la botella. Evite cualquier movimiento brusco durante estas horas de reposo.

Paso 2: Preparar el espacio y el decantador

Justo antes de servir, enjuague el decantador con un poco de vino. Coloque la fuente de luz a mano, a la altura del cuello de la botella.

Paso 3: Abrir la botella con cuidado

Retire por completo la cápsula y descorche la botella sin sacudirla. Limpie el cuello con un paño limpio.

Paso 4: Trasvasar el vino despacio y con precisión

Incline suavemente la botella sobre el decantador, manteniendo el cuello frente a la fuente de luz. Vierta el vino en un hilo lento, uniforme y continuo, sin interrumpir nunca el vertido. No gire la botella sobre sí misma.

Paso 5: Vigilar la llegada de los sedimentos

Observe a contraluz el contenido del cuello de la botella. En cuanto vea acercarse las primeras partículas oscuras a la boca, deje de verter inmediatamente. Es normal perder unos centilitros, o incluso más según la cantidad de sedimento, que permanecerá en la botella.

Paso 6: Tapar el decantador y servir enseguida

Una vez decantado el vino, tape el decantador sin demora. Sirva inmediatamente los vinos muy viejos: en cuanto el vino entra en contacto con el aire, comienza una carrera contrarreloj.

 

¿Cuánto tiempo debe permanecer un vino viejo en el decantador?

•       Vino de 10 a 20 años: decántelo justo antes de servirlo (lo ideal es hacerlo como máximo entre 15 y 30 minutos antes)

•       Vino de 20 a 30 años: decántelo entre 10 y 15 minutos antes y observe su evolución en la copa

•       Vino de 30 años o más: decántelo en el momento de servirlo y viértalo inmediatamente en las copas

 

Un consejo: pruebe un pequeño sorbo al decantar el vino y vuelva a probarlo unos minutos después. Notará si se abre o si ya empieza a decaer.

 

Errores que debe evitar a toda costa

•       Decantar demasiado pronto: el error más frecuente y el más irreversible. Un grandes vinos viejo puede apagarse definitivamente tras unos minutos de exposición excesiva al aire.

•       Sacudir o agitar la botella antes de decantar: los sedimentos que vuelven a quedar en suspensión tardan en posarse.

•       Usar un decantador de base ancha: esta forma, reservada para vinos jóvenes, expone el vino a demasiado oxígeno.

•       Intentar aprovechar hasta la última gota: deje sin remordimientos el fondo turbio en la botella.

•       No enjuagar el decantador con vino: un decantador con olor a cerrado puede alterar los aromas del vino.

 

 

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