Château La Fleur-Pétrus es un vino de guarda que merece paciencia y atención. Para las añadas potentes como 1990 o 2005, se recomienda esperar un mínimo de 10 a 15 años después de la vendimia antes de abrir una botella, a fin de dejar que los taninos se afinen y el bouquet se desarrolle plenamente. En su madurez, el vino revela aromas complejos de frutos negros confitados, violeta, trufa y especias suaves. Se recomienda encarecidamente una decantación de una a dos horas para las botellas jóvenes, a fin de liberar toda la expresión aromática del Merlot.