Jorge Olivera

Los vinos del Domaine Jorge Olivera: compra al mejor precio

El Domaine Jorge Olivera encarna el renacimiento de un viñedo casi desaparecido en el corazón del Sobrarbe, en la provincia de Huesca en Aragón. Instalado en Coscojuela de Sobrarbe, este domaine vitícola artesanal se ha dado por misión devolver vida a una tradición vitivinícola secular, abandonada tras el éxodo rural de mediados del siglo XX. Jorge Olivera cultiva hoy en día aproximadamente siete hectáreas de viñas según los principios de la viticultura ecológica y biodinámica, al margen de cualquier denominación de origen controlada. Su enfoque minimalista privilegia la expresión pura de la uva y del terruño aragonés, produciendo vinos naturales de una frescura notable y de gran bebibilidad. 

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Jorge Olivera O Baile Do Gurrion 2023

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Historia del Domaine Jorge Olivera

La historia del Domaine Jorge Olivera está íntimamente ligada a la de una región vitícola olvidada. Hasta mediados del siglo XX, el pueblo de Coscojuela de Sobrarbe, compuesto de apenas treinta casas, producía cerca de 100 000 litros de vino al año para abastecer a los pueblos pirenaicos circundantes como Bielsa, Broto y Benasque. El padre de Jorge, José Mari Olivera, recuerda que en aquella época la gente vivía de la viticultura y que cada casa poseía imponentes bodegas. En su propia familia, se elaboraban cada año 18 000 litros de vino.

Todo cambió con la construcción de los embalses que transformaron el paisaje de la región. El pueblo de Mediano llegó incluso a quedar sumergido bajo las aguas, y hoy solo la punta de su iglesia sigue siendo visible. La mayoría de las familias emigraron hacia Barbastro o Monzón, abandonando progresivamente sus viñedos. En los años 1970, la industria vitícola se desplazó hacia Barbastro, capital del Somontano, donde actualmente se cultivan 4 000 hectáreas. En Sobrarbe, apenas diez hectáreas de viejas viñas subsisten hoy en día.

Es en este contexto donde Jorge Olivera, ingeniero mecánico de formación y apasionado del vino, decide en 2009 plantar sus primeras viñas en las tierras familiares de Coscojuela, el pueblo de su madre. Su proyecto inicial era modesto: elaborar vino para su consumo personal y el de sus allegados. Inspirado por los vinos de Ribera, comienza plantando Tempranillo y Merlot, antes de darse cuenta de que la variedad bordelesa no estaba adaptada a las condiciones locales. En 2016, injerta sus cepas de Merlot con Moristel, una variedad tradicional de la región.

Su primera vinificación se remonta a 2011, realizada en un depósito de acero inoxidable exclusivamente para uso familiar. A lo largo de los años, Jorge compagina su oficio de ingeniero en Barbastro con su proyecto vitícola. En 2021, con la ayuda de su padre, construye una pequeña bodega semisoterada en Coscojuela, diseñada artesanalmente para mantener temperaturas estables de forma natural. La bodega comprende una zona de vinificación y una sala subterránea con muros de piedra que filtran el agua de forma natural, creando una atmósfera serena y fresca.

En 2022, tras haber producido aproximadamente 4 000 botellas al año, Jorge tiene la oportunidad de arrendar un viñedo semiabandonado en Liguerre de Cinca. Toma entonces una decisión audaz: solicitar una excedencia de cinco años a su empleador para dedicarse por completo a la viticultura. Desde 2023, Jorge Olivera es viticultor a tiempo completo, gestionando sus propias tres hectáreas de viñas jóvenes así como siete hectáreas de viñas arrendadas, de entre 30 y 40 años de edad. Ese año produjo aproximadamente 15 000 botellas, marcando una nueva etapa en la evolución del dominio.

Terruños y Viñedos del Domaine Jorge Olivera

Los viñedos del Domaine Jorge Olivera se extienden por las estribaciones de los Pirineos aragoneses, en la comarca de Sobrarbe, al margen de las denominaciones de origen controladas. Esta situación geográfica única confiere a los vinos una identidad singular, liberada de las restricciones reglamentarias de las DO e IGP, permitiendo a Jorge expresar plenamente su visión creativa de la viticultura.

Los suelos de las parcelas de Coscojuela de Sobrarbe y de Liguerre de Cinca son principalmente de naturaleza limoso-calcárea, con una componente arenosa en ciertas zonas. Esta composición geológica particular favorece la elaboración de vinos dotados de una bella tensión, una frescura natural y un perfil más fino que potente. Los suelos calcáreos aportan esa delicada mineralidad y esa tensión terrosa características de las cuvées del dominio.

El clima de la región presenta un carácter continental con influencia mediterránea. Las viñas se benefician de la altitud y de la proximidad del macizo pirenaico, creando condiciones ideales para preservar la acidez natural de las uvas y obtener vinos frescos, digestivos y elegantes. Las amplitudes térmicas entre el día y la noche permiten una maduración lenta y completa de las bayas.

El encepamiento del dominio refleja a la vez la historia vitícola de la región y la voluntad de Jorge de explorar diferentes expresiones del terroir. El Moristel ocupa un lugar central en su proyecto: esta variedad tradicional de Aragón, apreciada por su moderado contenido alcohólico, su acidez natural y su capacidad para producir frutos de calidad cuando se cosecha pronto, representa el objetivo último de Jorge, que desea que constituya el 50% de su encepamiento. Las viñas de Moristel provienen de una selección masal realizada a partir de parcelas de vecinos.

La Garnacha (Grenache) constituye otro pilar del encepamiento, tanto en versión tinta como blanca. En tinto, se ensambla frecuentemente con el Moristel para equilibrar el perfil de los vinos. La Garnacha blanca entra en la composición de algunas cuvées blancas, aunque solo se vinifica en ciertos años cuando las condiciones de cosecha son óptimas.

El Macabeo, cepa blanca tradicional, desempeña un papel importante en la elaboración de los vinos blancos y de algunas cuvées originales que combinan uvas blancas y tintas. Jorge cultiva también Syrah, presente en los viñedos arrendados, que ha aprendido a domar para obtener vinos de carácter. El Tempranillo y algo de Chardonnay completan el encepamiento.

En cuanto a la Parraleta, una variedad autóctona de Aragón, así como al Cabernet Sauvignon presente en algunas parcelas, Jorge prefiere generalmente ofrecer este último a los habitantes del pueblo, ya que no aprecia especialmente esta variedad y carece de capacidad para vinificarla.

Vinificaciones del Domaine Jorge Olivera

La filosofía de vinificación de Jorge Olivera se basa en un principio fundamental: dejar que la uva haga el vino, sin maquillaje ni artificio. Este enfoque minimalista se inscribe en la línea de los vinos naturales, privilegiando la expresión auténtica del terroir y de las variedades. El conjunto del viñedo se gestiona en agricultura ecológica certificada, con la aplicación de prácticas biodinámicas que buscan reforzar la vitalidad de los suelos y las plantas.

En el viñedo, Jorge aplica una lógica de cubierta vegetal permanente, favoreciendo la biodiversidad y el equilibrio natural del ecosistema vitícola. Las vendimias son exclusivamente manuales, lo que permite una selección rigurosa de las bayas y el respeto de la integridad del fruto. La intervención humana es deliberadamente mínima a lo largo de todo el proceso, de la viña a la botella.

En la bodega semisoterada construida en 2021, Jorge ha diseñado un espacio funcional alimentado por energía solar. La sala subterránea dedicada a la crianza de los vinos presenta un muro de piedra que filtra de forma natural el agua procedente de la parte superior, creando un sistema de refrigeración natural que mantiene una temperatura constante. Esta atmósfera serena y fresca es ideal para la crianza de los vinos en barricas.

Las vinificaciones se realizan principalmente en depósitos de inox con levaduras indígenas, respetando así la flora natural presente en las uvas y en la bodega. Según las cuvées, Jorge practica el despalillado completo o, en el caso de algunas Syrah, aplica la maceración carbónica para obtener perfiles aromáticos específicos. Las maceraciones peliculares se adaptan a cada variedad y a cada añada, pudiendo alcanzar hasta quince días para algunas cuvées.

La crianza se realiza en barricas Stockinger de 500 litros, un formato que permite una micro-oxigenación suave sin marcar excesivamente el vino con aromas de madera. Algunas cuvées se benefician también de una crianza en barricas de roble francés. La duración de la crianza varía generalmente entre nueve y doce meses según los vinos.

Jorge no añade ningún insumo químico durante el proceso de vinificación. Los sulfitos se utilizan con parsimonia, o incluso no se utilizan en absoluto para algunas cuvées. Los vinos no se clarифican ni se filtran, preservando así su materia viva y su autenticidad. Este enfoque no intervencionista da lugar a vinos digestivos, frescos y vibrantes, que reflejan fielmente la identidad del terroir aragonés.

Las cuvées del Domaine Jorge Olivera

Negiro

Negiro constituye la cuvée emblemática del dominio. Su nombre significa literalmente "origen al revés" en aragonés. Este vino tinto ensambla Moristel y Garnacha Tinta cultivados en suelos limoso-calcáreos. Vinificado de forma natural con levaduras indígenas y criado posteriormente en barricas Stockinger, Negiro desprende una paleta aromática donde la fruta roja viva se encuentra con una delicada nota mineral. La estructura se mantiene fina, sostenida por una acidez elegante que confiere al vino una gran bebibilidad sin pesadez.

Gorrión

Gorrión (pájaro conocido en español) representa otra cuvée habitual del dominio. Este vino tinto ensambla Garnacha y Macabeo en proporciones variables según los añadas, adaptando Jorge el porcentaje de cada variedad al perfil del año para mantener un estilo vibrante y fresco. El ensamblaje original de uvas tintas y blancas da lugar a un vino carnoso pero sin pesadez, de carácter alegre y libre. La nariz se abre sobre frutos rojos acidulados antes de deslizarse hacia matices florales y de cítricos blancos, reflejo del equilibrio entre las variedades. En boca, la textura es suave, refrescada por una acidez cincelada, invitando a la convivialidad.

As Nabatas

As Nabatas toma su nombre de las balsas de madera (nabatas en aragonés) que antiguamente servían para transportar troncos de árboles por los ríos de la región. Este vino blanco de gran fineza forma parte de las tres cuvées que Jorge desea elaborar de forma continua. As Nabatas ensambla un 90% de Macabeo con un 10% de Chardonnay. Este vino expresa la frescura y la mineralidad de los suelos calcáreos, ofreciendo una paleta aromática delicada y una bella tensión en boca.

As Forcas

As Forcas es una cuvée elaborada con Garnacha Blanca, pero únicamente en ciertos años cuando las condiciones son óptimas. Jorge insiste en la importancia de vendimiar esta variedad en el momento preciso de madurez. Esta cuvée irregular testimonia el enfoque exigente del viticultor, que prefiere no producir antes que hacer concesiones en la calidad.

O Charraire

O Charraire es un vino tinto profundo que ensambla Syrah (40%), Garnacha Tinta (40%) y Tempranillo (20%). Las viñas de Garnacha y Syrah tienen unos 30 años de edad, mientras que el Tempranillo proviene de parcelas de 15 años. Cada variedad se vinifica por separado, con una maceración carbónica aplicada exclusivamente a la Syrah. El vino se beneficia de una crianza de unos doce meses en barricas Stockinger de 500 litros. La boca despliega una materia fina, entre frutos rojos maduros, especias suaves y una tensión terrosa procedente de los suelos calcáreos. Su perfil fresco y digestivo, fiel al espíritu natural del dominio, hace de él un vino que cuenta su tierra sin concesiones, perfecto para acompañar una paletilla de cordero asada.

Entremón

Entremón representa la expresión monovarietal de la Syrah en la interpretación de Jorge Olivera. Cultivada en suelos calcáreos y arenosos, la Syrah se vinifica en racimos enteros despalillados con fermentación en depósitos de inox con levaduras indígenas, antes de una crianza de unos doce meses en barricas de roble francés de 500 litros (François Frères). Este vino desvela una Syrah con acentos de garriga y especias negras, sin excesos. La boca se mantiene limpia y fresca, reflejando el estilo luminoso y directo que privilegia el viticultor. Se reconoce ese carácter alegre y libre, lejos de los perfiles demasiado concentrados, pero con suficiente estructura para hacer frente a una cocina rica.

Kemisió 

Kemisió proviene de una parcela arrendada cuyos cepajes exactos permanecen misteriosos. Este vino original mezcla aproximadamente un 70% de uvas blancas y un 30% de uvas tintas procedentes de viñas de unos 30 años. Las uvas blancas y tintas, vendimiadas en fechas distintas, son ambas despalilladas. El vino sufre una maceración de quince días con los hollejos antes de terminar su fermentación en depósito de inox, donde reposa también hasta el mes de agosto siguiente, es decir, unos nueve o diez meses. Esta cuvée atípica ilustra el enfoque exploratorio de Jorge, dispuesto a trabajar con lo desconocido para revelar el potencial de una parcela.

O Baile do Gurrión

O Baile do Gurrión ensambla Garnacha Tinta, Macabeo y Garnacha Blanca en un vino tinto original de paso ligero. Cultivadas en los suelos aragoneses, las bayas cargadas de sol se vinifican con levaduras indígenas e intervención mínima. La textura suave se refresca con una acidez cincelada, creando un conjunto que se lee como un paseo por el valle. Este vino ilustra perfectamente la capacidad de Jorge para crear ensamblajes atípicos que privilegian la frescura y la bebibilidad.

Carmín

Carmín es una cuvée que no sale todos los años, pero que estuvo presente en el añada 2023, año en que Jorge pudo dedicarse por completo a su proyecto vitícola. Etiquetado como tinto, este vino mezcla un 60% de uvas blancas con un 20% de Moristel y un 20% de Garnacha. Esta cuvée testimonia una evolución estilística hacia un vino de sed limpio, directo, con ligereza, buena acidez y fruta crujiente.

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