Entre las añadas históricas más notables de Clos Fourtet, los aficionados mencionan con frecuencia la de 1959, considerada una de las más grandes de la posguerra, así como la de 1964, que produjo vinos de una concentración poco habitual en la orilla derecha. La de 1982 marca un renacimiento para Saint-Émilion en su conjunto, y Clos Fourtet es una bella ilustración de ello. Los años 1989, 1990 y 2000 son también muy buscados por su equilibrio entre potencia y finura, testimonio del excepcional potencial de envejecimiento del dominio.